Cuentan que Heinz Kohut (1913-1981), médico y psicoanalista vienés representante de la psicología del self, y que hizo grandes aportaciones a la comprensión y análisis del trastorno del narcisismo, teniendo a la empatía como una de las principales herramientas terapéuticas, se vio fuertemente impresionado la vez, que de lejos conoció a Freud, justo cuando éste huía del nazismo y estaba por abordar el avión que lo llevaría a Londres, donde finalmente moriría un año después.
Contaba del momento, en que observando de lejos a Sigmund Freud lo miró fijamente y Freud sin saber quién era el que le observaba, le devolvió una mirada afable al desconocido, le sonrió y levantó la mano en señal de saludo. Para Kohut, ese momento lo marcaría de por vida, tanto para elegir la formación de psicoanalista como para entender desde su óptica lo que es la empatía. Comenta, que aunque en ese momento él, aún no se sentía atraído por el psicoanálisis pudo entender lo que para un hombre como Freud era salir huyendo de la ciudad que amaba y en la que siempre había trabajado y creado los principios de la doctrina que revolucionaría la comprensión de la conducta humana; no obstante, imaginando el dolor que eso le aquejaba pudo tener todavía un rasgo de sencillez y gentileza para saludar a lo lejos a un joven desconocido que no dejaba de observarlo.
Más o menos con el pasaje anterior quiero referir la importancia que Germán Dehesa Violante (1944-2010) tuvo para mí.
Quizá, no es común que nos sintamos tan afectados cuando una persona con la que no convivíamos se muera, sin embargo la muerte de Germán creo que nos afectó a muchos que aun sin conocerlo o en este caso aun sin conocernos lo considerábamos un amigo, un amigo que merecía nuestro respeto, nuestra confianza absoluta en lo que escribía y en lo que decía, un hombre de cultura infinita, que nunca era tacaño en transmitirla a todos los que lo leíamos, escuchábamos o lo veíamos por cualquier medio de comunicación.
Yo, en particular, tuve un brevísimo, por no decir inexistente contacto con él en dos ocasiones. Una, allá por 1994, cuando llamé a su programa de radio para felicitarlo y preguntarle por el correcto uso de una palabra y que él con su acostumbrada sencillez contestó al aire no solo mi pregunta, sino los comentarios que le hice por haber sido profesor en la preparatoria de la que ahora es mi esposa, y que siempre me resultó un privilegio envidiable. En esa ocasión me sentí orgulloso de que un personaje como él pudiera contestarme al aíre. La segunda ocasión, fue en La Planta de la luz, donde al verlo acudí junto con mi esposa a saludarlo para estrechar su frágil mano y oír algún comentario que no pude escuchar adecuadamente por el ruido del lugar y probablemente por el alcohol ingerido por mi, hasta ese momento.
No importa, lo que importa es que pude tener contacto con un personaje admirado y que siempre sentí que era mi amigo, mi maestro y el ejemplo que todos los mexicanos bien nacidos quisiéramos emular; tener la característica picardía mexicana, pero con la responsabilidad y conciencia para señalar con valor la injusticia; ser astutos para hacer reír pero inteligentes para hacer pensar; ser solidarios para ayudar en la desgracia siempre que sea necesario, tener ese gusto por el idioma para saber jugar con él sin deformarlo, al contrario, enriquecerlo. Ser un verdadero mexicano que ame a su país siendo un mexicano de primera y no un “patriota” de 15 de septiembre o de cuando juega la Selección. Amar y disfrutar la vida, tratando de aportar hasta el último momento.
En fin, hoy físicamente ya no está con nosotros, pero su humor, su talento y su obra permanecerán por siempre con nosotros.
Gracias Germán por haber nacido en estas épocas de tan poca conciencia por los asuntos que nos aquejan y por enseñarnos el verdadero placer de VIVIR.
Este espacio pretende presentar aspectos de la vida cotidiana desde un enfoque sencillo y claro, con tintes críticos, algunas veces irónicos y si se puede divertidos, pero siempre con la intención de aportar algo a cualquier persona que lo lea sin importar la tendencia ideológica, política o religiosa. No pretendo por supuesto que todo el que lo lea esté de acuerdo conmigo, pero sentiré que cumplió el objetivo si logré que alguien se lleve de aquí alguna reflexión al respecto.
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viernes, 10 de septiembre de 2010
La empatía y la capacidad para admirar
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