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lunes, 18 de julio de 2011

Reflexión paterna

Hace unas semanas se celebró en México como cada año, el “día del padre” un día que sinceramente para mí y creo que para muchos padres mexicanos no tiene la trascendencia que tiene el “día de la madre”, quizá porque vivimos en una sociedad fuertemente matriarcal o simplemente porque el marketing de la celebración materna tiene mayor impacto en las cadenas de almacenes.

En mi caso, generalmente reflexiono más cualquier otro día sobre mi condición paterna que en esa fecha y para muestra comentaré dos momentos en los últimos 30 días en donde mi orgullo se ha visto reforzado y refrescado.

El mes pasado acudí a la fiesta de graduación de primaria de mi hija, donde como parte del festejo pasaron un vídeo resumiendo en imágenes la estancia de todos sus compañeros de generación que al igual que ella, estuvieron desde que apenas comenzaban a hablar.

Observando ese vídeo me sentí nostálgico de ver que mi amada hija ya no era la pequeña que llevamos algún día al jardín de niños para que conociera la que sería a partir de ahí la escuela donde aprendería a jugar, cantar, dibujar, leer, sumar, restar, dividir y hablar inglés entre muchas otras cosas. En resumen, la primera puerta para aprender a socializar con el mundo.

Mucho tiempo atrás quedó aquel llanto desesperado e inconsolable que sufríamos todas las mañanas camino al colegio.

Hoy, es una hermosa chica que gusta de hablar cualquier tema con adultos y con la gente de su edad, preocupada por sus calificaciones pero también por tener la música o los gadgets de moda.

Cuando la vi bailando y despidiéndose de sus compañeros Intenté recordar cómo me había sentido yo cuando terminé la primaria.

Definitivamente el festejo de mi salida fue muy simple y no creo haberme sentido tan emocionado como lo percibí en ella. Recuerdo que fue un desayuno sencillo y en algún lugar donde por supuesto no hubo música ni espacio para bailar y mucho menos un video (no existían las video- cámaras o por lo menos no como ahora se conocen). Recuerdo tan solo, lo incómodo que me sentía con mi incipiente desarrollo de púber y cómo, en un torpe movimiento que hice, tiré la taza de chocolate y todo su contenido se derramó sobre el mantel de la mesa que compartía con mis padres, mi mejor amigo y su familia.

Eso recordaba cuando en un momento del festejo de mi hija nos pidieron a los padres que nos paráramos a bailar. Creo que fue la primera vez que bailé con ella, en parte, porque el baile es una de mis principales y más notorias limitaciones que me caracterizan y en parte porque no había existido una ocasión para hacerlo. Cuando bailaba, veía su juvenil rostro y cómo sus ojos comenzaban a rasarse por la emoción del llanto. Yo, que me sé excesivamente sentimental, preferí concentrarme en la música y en el ambiente de la celebración o de lo contrario mis ojos se hubieran inundado por completo.

photo by Norcas
Hace una semana fue el festival del término de ciclo en el colegio, entrega de calificaciones y por ende el último día que como alumna estaría en esa institución que la vio crecer desde los 3 años hasta convertirse en una chica de 13.

Todo ello me hizo reflexionar sobre la importancia de ser padre pero sobre todo de poder transmitirles a los hijos lo orgullosos que nos sentimos por el solo hecho de verlos crecer y caminar a lado de ellos, sin la carga de cumplir nuestras expectativas individuales de vida, tan solo con la expectativa de que ellos sean felices y puedan contar con nuestra confianza hacia ellos como la mejor herramienta para el camino que les espera por delante.


2 comentarios:

  1. Excelente reflexión Héctor, " no podemos saber el futuro, pero si podemos crearlo" estamos educando excelentes personas para el futuro.

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  2. Tu artículo me gustó mucho y para terminar de caer en la melancolía, te dejo el fragmento de "¿Qué va a ser de ti?" inolvidable canción de Joan Manuel Serrat:
    "...y hoy te preguntas ¿Por qué? un día se fue tu pequeña, si le diste toda tu juventud, un buen colegio de pago, el mejor de los bocados y tu amor! Amor sobre las rodillas, caballito trotador..." :'(

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