| photo by hectorcas66 |
Hace unos días se cumplieron 11 años del ataque terrorista a las Torres Gemelas del
World Trade Center en Nueva York y al
Pentágono en el estado de Virginia. Lo
anterior sin duda marcó a todos los que de una u otra forma lo presenciamos en
tiempo real, sin importar en qué lugar del planeta nos encontrábamos. Gracias al avance de los medios informativos y
de comunicación propios del siglo XXI y de los cuales estamos ya tan
acostumbrados a vivir con ellos y de ellos, pudimos percatarnos de la tremenda tragedia que cernía en ese momento a NYC, a la Unión Americana en general y que también consternaba al mundo entero.
Recuerdo esa mañana, en la que yo salía de bañarme para
disponerme a trabajar. Mientras que el
conductor de noticias intentaba encontrar una explicación de lo que estaba pasando
con el primer impacto justo en ese momento todos los que ya teníamos puestos
los ojos en la pantalla de nuestro televisor pudimos ver estrellarse el segundo avión en la otra torre, justo en el momento en que estaba pasando. En aquel tiempo aún no existían las famosas y comunes redes
sociales de hoy en día. Así que ni tweets, ni avisos en facebook; cuando mucho,
sms’s para avisar a algún amigo o familiar que encendiera el televisor y se diera cuenta de lo que estaba pasando en
ese instante.
A partir de ese momento y durante los días siguientes, ese evento fue el común denominador de
las conversaciones en la mayoría de nuestros ámbitos. Todos, de alguna forma
compartíamos el pánico que tenían los neoyorkinos y estadounidenses en general.
Muchos, llegamos a pensar que sería el detonante de la tan temida tercera guerra mundial. -Insisto-
eso fue para muchos la sensación de pavor ante algo que no alcanzábamos a
comprender. Pero hoy, fríamente y a más de una década de distancia, la mayoría seguimos sin comprenderlo.
Después de esto han venido decenas de explicaciones tanto oficiales como las
llamadas “teorías de la conspiración” en donde en la mayoría de ellas se
intenta demostrar que el gobierno estadounidense sabía con anticipación de los
ataques terroristas y no hizo nada para impedirlos. Otras teorías incluso,
hablan de que el atentado fue orquestado
por el propio gobierno de los Estados Unidos para justificar la invasión a
Afganistan y posteriormente a Irak . Países con una impresionante riqueza del
necesario y siempre codiciado “oro negro”.
En fin, ante este tipo de hechos, la mayoría de los mortales
sólo podemos observar, escuchar, leer y formar nuestras propias conclusiones para que
al final sigamos tan confundidos como lo estuvimos hace 11 años.
No obstante lo anterior puedo decir que a pesar de toda la
paranoia desatada en Estados Unidos por este fatídico hecho donde perdieron la
vida casi 3 mil personas, tanto estadounidenses como de otras nacionalidades u
orígenes y que para su mala fortuna se encontraban en la ahora llamada zona
cero, esas muertes no están en discusión ni en la versión oficial de los hechos
ni en las “teorías de conspiración” y a
tan solo un mes de haber conocido y vivido la ciudad de Nueva York, puedo decir
que el neoyorkino, siempre visto como orgulloso y engreído es más que nada un
ser que ha aprendido a ser consciente de su vulnerabilidad y probablemente eso
lo haga ser más sencillo, hospitalario y sí, sigue siendo orgulloso pero
orgulloso de pertenecer a una de las principales orbes del mundo, siempre palpitante,
impulsora de tendencias y sabedor de que más allá de conflictos políticos tan
propios del país al que pertenecen, Nueva York es una ciudad que nunca fue
derribada.
| photo by hectorcas66 |
Nueva York está más viva que nunca.
Nueva York está más viva que nunca.