En tiempos en que todo contiene una fecha de caducidad y todo lo que antes podía durar hasta que dejara de funcionar, hoy se reemplaza por el mero hecho de tener alguna inútil adición, aplicación o simplemente un tamaño y color diferente. Es un hecho que tendemos, en nuestra sociedad aspiracional y de consumo a reemplazar casi todo lo que tenemos a nuestro alcance aunque realmente no sea necesario. Metido en esta reflexión y aprovechando que el otoño genera en mí una mezcla de nostalgia e interés por temas que no me detengo a pensar por el resto del año, me surgió una pregunta muy apropiada para una interminable e igualmente inútil retórica: ¿Cuánto dura el enamoramiento y cuánto dura el amor?
Sabiendo que esta reflexión no me llevará a obtener ninguna conclusión objetiva, acepto que este tema es por fuerza un tema más para poetas y novelistas que un tema para psicólogos o científicos. Sin embargo, yo como simple mortal puedo atreverme a elucubrar al respecto solamente por el placer de divagar.
Si bien, algunos especialistas de la conducta se han atrevido a aseverar que el enamoramiento tiene una breve vigencia y que incluso está supeditado a alteraciones químicas en el cerebro que nublan el adecuado funcionamiento de nuestros sentidos. Hasta ahora ninguno de estos especialistas se ha atrevido a ponerle una vigencia o caducidad al AMOR.
Yo me pregunto: ¿cuándo inicia el amor?
Cuando acaba el enamoramiento ¿acaso? O ¿puede uno comenzar a amar sin estar enamorado? Es un hecho que para enamorarse no es necesario amar; por lo tanto ¿por qué no podría ser al contrario?¿Por qué el amor a los hijos -cuando se tiene- nunca termina y por qué el amor a la pareja en muchos casos sí caduca?
¿Cómo es posible que el amor que en la pareja generalmente comienza con una intensidad pasional y física arrebatadora puede en un momento dado convertirse en total apatía e indiferencia o incluso transformarse en odio?
Sin duda, las respuestas a estas interrogantes las tendrá cada persona de acuerdo a su propia experiencia y sería imposible definir vigencias y caducidades al respecto. Como diría el refrán popular: “Cada quien habla como le fue en la feria”.
En estos caminos, el amor es visualizado de diferentes formas dependiendo muchas veces de las propias carencias o necesidades.
Mientras que para algunos el amor es el reconocimiento de sí mismo en el otro. Para unos, es la capacidad de cubrir o subsanar en la pareja las deficiencias propias. Para otros, el amor es compañía y escucha y para otros más es el soporte emocional, físico y en muchas casos hasta económico.
El sexo para muchos, es la consecuencia lógica y complementaria del amor; para otros, el amor puede ser el complemento del sexo y para muchos más el amor es el título del sexo.
Así las cosas, si para definir lo que es el amor se podría pasar una vida definiéndolo. ¿Quién podría establecer deadlines en los asuntos amorosos.
Hoy me pregunto: ¿existe una segunda oportunidad para enamorarse y amar a la misma persona, después de décadas de haberse enamorado de ella por primera vez?