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jueves, 29 de noviembre de 2012

A 11 años del 09/11. (Escrito en septiembre del 2012)

photo by hectorcas66

Hace unos días se cumplieron 11 años del  ataque terrorista a las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York y  al Pentágono en el estado de Virginia.  Lo anterior sin duda marcó a todos los que de una u otra forma lo presenciamos en tiempo real, sin importar en qué lugar del planeta nos encontrábamos. Gracias al avance de los medios informativos y de comunicación propios del siglo XXI y de los cuales estamos ya tan acostumbrados a vivir con ellos y de ellos, pudimos percatarnos de la tremenda tragedia que cernía en ese momento a NYC, a la Unión Americana en general y que también consternaba al mundo entero.

Recuerdo esa mañana, en la que yo salía de bañarme para disponerme a trabajar.  Mientras que el conductor de noticias intentaba encontrar una explicación de lo que estaba pasando con el primer impacto justo en ese momento todos los que ya teníamos puestos los ojos en la pantalla de nuestro televisor pudimos ver estrellarse el segundo avión en la otra torre, justo en el momento en que estaba pasando. En aquel tiempo  aún no existían las famosas y comunes redes sociales de hoy en día. Así que ni tweets, ni avisos en facebook; cuando mucho, sms’s para avisar a algún amigo o familiar que encendiera  el televisor  y se diera cuenta de lo que estaba pasando en ese instante.
A partir de ese momento y durante los  días siguientes, ese evento fue el común denominador de las conversaciones en la mayoría de nuestros ámbitos. Todos, de alguna forma compartíamos el pánico que tenían los neoyorkinos y estadounidenses en general. Muchos,  llegamos a pensar  que sería el detonante de la  tan temida tercera guerra mundial. -Insisto- eso fue para muchos la sensación de pavor ante algo que no alcanzábamos a comprender. Pero hoy, fríamente y a más de una década de distancia,  la mayoría seguimos sin comprenderlo. Después de esto han venido decenas de explicaciones tanto oficiales como las llamadas “teorías de la conspiración” en donde en la mayoría de ellas se intenta demostrar que el gobierno estadounidense sabía con anticipación de los ataques terroristas y no hizo nada para impedirlos. Otras teorías incluso, hablan de que el  atentado fue orquestado por el propio gobierno de los Estados Unidos para justificar la invasión a Afganistan y posteriormente a Irak .  Países con una impresionante riqueza del necesario y siempre codiciado “oro negro”.
En fin, ante este tipo de hechos, la mayoría de los mortales sólo podemos observar, escuchar,  leer y  formar nuestras propias conclusiones para que al final sigamos tan confundidos como lo estuvimos hace 11 años.

photo by hectorcas66
No obstante lo anterior puedo decir que a pesar de toda la paranoia desatada en Estados Unidos por este fatídico hecho donde perdieron la vida casi 3 mil personas, tanto estadounidenses como de otras nacionalidades u orígenes y que para su mala fortuna se encontraban en la ahora llamada zona cero, esas muertes no están en discusión ni en la versión oficial de los hechos ni en las “teorías de conspiración”  y a tan solo un mes de haber conocido y vivido la ciudad de Nueva York, puedo decir que el neoyorkino, siempre visto como orgulloso y engreído es más que nada un ser que ha aprendido a ser consciente de su vulnerabilidad y probablemente eso lo haga ser más sencillo, hospitalario y sí, sigue siendo orgulloso pero orgulloso de pertenecer a una de las principales orbes del mundo, siempre palpitante, impulsora de tendencias y sabedor de que más allá de conflictos políticos tan propios del país al que pertenecen,  Nueva York es una ciudad que nunca fue derribada.


Nueva York está más viva que nunca.

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